¡Léeme un cuento también hoy! Lecturas por webcam para dormir

28 Abr

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A Story Before Bed es un servicio estadounidense recientemente inaugurado en internet en el que, con ayuda de una webcam y un micrófono, podemos leer un cuento para cualquier niño del que estemos lejos por diferentes causas. El servicio está específicamente dirigido a los abuelos, padres, niños, soldados y profesores principalmente para suplir la lejanía debido a la distancia geográfica provocada por razones de trabajo u otras diversas. En el caso de los niños y los profesores, los creadores de la página invitan a que los pequeños graben sus propias lecturas de los cuentos como una actividad lúdica; y en el caso de los profesores, como un uso para que los propios estudiantes puedan aprender de sí mismos al analizar una lectura grabada. El proceso consiste en hojear gratuitamente cualquiera de los libros, realizar una grabación completa, y sólo cuando estemos convencidos de la calidad del texto y de nuestra grabación, pagamos por que ésta sea guardado y enviada al correo electrónico del niño al que deseamos enviársela. El niño recibirá un mensaje y podrá ver cada página del libro al tiempo que escuchar la lectura.

Los libros forman parte del habitual mercado editorial infantil, y en realidad son libros digitalizados a los que se les puede pasar virtualmente las páginas y hojear a gusto, con hermosas ilustraciones de gran calidad en una pantalla grande.

La biblioteca está divida en clásicas baldas con una serie de libros recomendados, y la opción de ordenarlos por título, editorial, edades apropiadas (1-3 años, 3-6 y 6-9) o longitud del relato (breves, medianos y extensos). Existe la posibilidad de ver las diferentes secciones propuestas por los creadores del sitio y sin duda un tanto sui generis en cuanto que se mezclan en ellas criterios genéricos, temáticos, y de formato  (relatos de aventuras, no-ficción, históricos, de máquinas y trenes, grandes dimensiones, otras…). La librería consta también cuenta con un buscador sencillo. Las novedades vienen marcadas con la etiqueta de “nuevo” a lo largo de la navegación.

Es interesante esta propuesta por varias razones: en primer lugar, porque supone un mercado familiar en el que entran todos aquellos padres o abuelos que aún quieren contar a sus niños relatos por las noches, o regalarles esa experiencia, en la línea de la más pura tradición oral; en segundo lugar, porque aporta una integración de las redes multimedia con naturalidad en esta experiencia de origen popular, la de contar historias a la luz de la lumbre como elemento socializador. En tercer lugar, porque pronto esos cuentos, remedo de ediciones impresas, adquirirán una interacción mayor, que los propios niños pedirán pronto, donde el hojear se parezca más al navegar por distintos elementos del cuento. En cuarto lugar, porque sirve de instrumento educativo para mejorar la dicción o, incluso, cumple la función de recuerdo familiar (al menos mietras esta empresa perdure y mantenga las grabaciones indefinidamente, sobre lo cual no he visto información alguna).

Sin duda, el peor aspecto de la idea es que implica una pérdida de la comunicación directa (pues es una grabación, y esta asincronía impide interactuar con el niño por parte del declamador del cuento) con el niño, que no puede interrumpirte ni hacer preguntas, asumiendo un papel un tanto pasivo, de espectador televisivo ante un mensaje grabado en la distancia. Como un avance tecnológico, logra salvar la distancia y presentar virtualmente al lector y al libro al mismo tiempo, a modo de audiolibro visual personalizado, pero no iguala la experiencia en algunos aspectos donde la interactividad personal no es posible. Probablemente, un padre con posibilidades de leer por la noche al niño, se conectará a un servicio de videochat y hablará con el niño directamente. En contrapartida, gracias a este servicio el niño gana para sí la propia lectura del libro a todo color siguiendo las palabras leídas, las páginas y los dibujos a la vez que escucha la voz de un ser querido leyéndoselo. Aprende, se divierte, escucha y en cierto modo estrecha relaciones afectivas con quienes no puede ver en ese momento. Con ello puede crear su propia colección de cuentos a la que recurrir en distintas ocasiones, en un interesante ejemplo de alimentar y construir la infancia digital del niño y su memoria. Todo esto animará a muchos familiares a usarlo con cierta frecuencia. Sin duda, es un magnífico regalo personalizado al margen de otras lecturas en vivo no virtuales.

Por cierto, tienen ya una sección en español, eso sí, de sólo cuatro libros por el momento.

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